• Leonel

Tarjetas de memoria y primer proyecto comunitario

Una pregunta que recibo bastante por privado es sobre mis técnicas de estudio. Lo cierto es que han ido cambiando a lo largo del tiempo. He ido abandonando algunas, introduciendo otras nuevas, refinándolas... El sistema que más me ha funcionado y que utilizaría ahora si quisiese estudiar una nueva asignatura es una combinación de tres fases: tomar notas con el método Cornell, convertir las notas en tarjetas de memoria, y combinar esas tarjetas en el menor número de esquemas posibles.


Todas mis notas ahora están en Mánchester (esperando a que vaya a por las cosas que dejé abandonadas allí cuando me volví a España porque se cerraban los aeropuertos), así que no puedo poner ejemplos de ellas, pero sí que tengo mis tarjetas de memoria.


Empecé a utilizar tarjetas para aprender japonés (un objetivo que me puse cuanto tenía 14 años). Al principio las hacía doblando hojas de papel A4 en 16 fragmentos y rasgándolas por los dobleces. Era lento. Un día fuí a una papelería y les pegunté si ellos podían hacerlo más rápido. Me preguntaron que cuántas necesitaría. Les dije que 2000 porque ese era el número de kanji que se consideraban necesarios para manejarse en japonés. No sé cómo lo hicieron pero al día siguiente las tenía.

Este es un ejemplo de cómo las rellenaba.



El objetivo era aprender a asociar las dos caras de una tarjeta de forma que viendo una pudiese decir en mi mente lo que había en la otra cara. Cada día me proponía aprender una cantidad de tarjetas. Empezaba con un bloque de unas 10 o 15 tarjetas que quisiera aprender. Según si acertaba o fallaba una tarjeta, la movía a otro bloque, se quedaba donde estaba, o retrocedía. Cuando terminaba ese proceso con un bloque lo hacía con el siguiente (en un bucle de izquierda a derecha), hasta que todas las tarjetas habían completado el viaje desde el bloque de "aprendiendo" hasta el de "repasar en unos días".

Abajo un esquema del proceso.



Con 15 años decidí que el japonés no me iba a ser muy útil en la realidad y que podía aprovechar que los caracteres se parecían al chino y pasarme al chino, que parecía tener más futuro.



Luego empecé a centrarme en el bachillerato, la selectividad y conseguir plaza en una universidad inglesa, y durante un par de años dejé de estudiar chino y de usar las tarjetas.


Un día en Mánchester, poco antes de las vacaciones de navidad de mi primer semestre, coincidí en una sesión de repaso de una asignatura con la chica que me gustaba y ella sacó un mazo de tarjetas del mismo tamaño que las mías, recortadas a mano como hacía yo al principio. Y acertó más respuestas que yo en los exámenes de prueba que hicimos. Así que cuando volví a España por navidad saqué mi caja de idiomas, rescaté de ella unas 1000 tarjetas que aún me quedaban, y convertí mis notas de biología en tarjetas aplicando el mismo método que había visto que esta chica había utilizado (un concepto por tarjteta, poco texto detrás). No tengo esas tarjetas, pero sí las del semestre siguiente, en el que utilicé el mismo sistema (y tuve de compañera de laboratorio a aquella chica, pero eso es otra historia). Me quedé sin tarjetas así que me compré una guillotina de papel y pude hacer las mías propias. Abajo foto.



La idea es hacer una tarjeta para cada elemento básico de una explicación y asociar a cada término una definición sencilla. Una asignatura de universidad (10 asignaturas por año) podía tener unas 200-400 tarjetas dependiendo de su complejidad.

Para comprender algo en biología no basta con entender sus partes, sino cómo esas partes están conectadas unas con otras. Para ello, ordenaba las tarjetas en mi cama intentando encontrar formas de conectarlas, y luego trasladaba eso a un esquema con dibujos y términos iguales que los de las tarjetas, pero sin definiciones.

Abajo ejemplo de uno de mis mejores esquemas (con algunas tarjetas de adorno al lado).



Convertí esa asignatura en 200-300 tarjetas y 4 esquemas, y saqué un 97% en el examen. En ese primer año usando tarjetas conseguí un 90% de media y un premio de excelencia de la universidad por alcanzar unas de las mejores notas de la facultad.


Hay muchas formas distintas de estudiar. A veces cuesta bastante encontrar una que funcione bien para tí. No puedo asegurar que el método que yo utilicé funcione para todos, pero a mí me fue muy bien.


Uno de mis proyectos es hacer colecciones de tarjetas de memoria para temas específicos, creadas entre todos para asegurar que tienen la máxima calidad didáctica, y que permitan a otros estudiantes aprender o repasar rápidamente un tema o utilizarlas de base para crear las suyas propias. Este es el primer proyecto comunitario que quiero lanzar en FlipYourLearning.com y también servirá de experimento para hacer algunos más avanzados en el futuro.


Ya lo he puesto en marcha y puedes participar. Lee este tema del foro para saber cómo.

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